Analistas cubanos se aventuran a pedir cambios políticos

cristina raulCuba necesita reformas políticas que acompañen las reformas económicas de Raúl Castro, aunque éste ha declarado que mantendrá el rumbo socialista de su gobierno y ha descartado el multipartidismo, opinan analistas cubanos entrevistados por la Agencia France Press.

“No habrá cambios estructurales, ni crecimiento ni desarrollo sobre bases socialistas nuevas” si el gobierno no avanza en la “democratización del modelo”, dijo a la AFP el politólogo Rafael Hernández, director de Temas, una revista del Ministerio de Cultura.

“En Cuba existe un consenso general acerca de la necesidad de renovar el modelo socio-económico-político-jurídico, que constituye el marco regulador de la vida nacional”, dijo por su lado Roberto Veiga, editor de la revista católica Espacio Laical.

Otros analistas –tanto críticos como partidarios del gobierno comunista–
también opinan que Raúl Castro debe emprender reformas democráticas en la isla, aunque difieren sobre su alcance.

Hay que “reivindicar el rol protagónico de sindicatos, y construir un sector realmente público, no meramente estatal, donde no solo las empresas, sino los medios de difusión sean autónomos y capaces de expresar la opinión pública”, dijo Hernández.

Raúl Castro puso en marcha reformas económicas que abrieron espacio al sector privado y a los trabajadores por “cuenta propia” –que ahora suman 400.000– desde que sucedió a su hermano enfermo Fidel en 2006.

En enero acabó con las restricciones para salir del país, lo que ha permitido que opositores como la bloguera Yoani Sánchez y la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, ahora viajen por el mundo denunciando la falta de “libertades y democracia” en Cuba; pero ha descartado modificar las estructuras políticas.

“Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”, declaró Raúl Castro el 24 de febrero, al iniciar su último mandato (que culmina en 2018), y reiteró que sus reformas son una “actualización” del modelo económico, que crearán “una sociedad menos igualitaria, pero más justa”.

Para el columnista Jorge Gómez Barata, ex miembro del aparato ideológico del Partido Comunista (único), “la estructura política, especialmente los aparatos ideológicos y legislativo, así como las organizaciones sociales y de masas (…) parecen dominados por la rutina y son deficientes”.

“No se trata ahora de que la sociedad opine sobre lo que los círculos dirigentes elaboren, sino que éstos escuchen lo que la sociedad tiene que decir y todas las fuerzas se junten en un proyecto genuinamente nacional”, dijo Gómez Barata a la AFP.

La necesidad de reformas políticas la comparte Orlando Márquez, director de la revista Palabra Nueva, del Arzobispado de La Habana. Las publicaciones católicas escapan al control estatal.

“El modelo económico podrá ser actualizado, y tendrá éxito, tanto en cuanto se actualice el modelo político”, opinó Márquez.

El académico opositor Rafael Rojas, residente en México, dijo que “Raúl Castro parece decidido a avanzar, cuidadosamente, hacia una mínima estandarización del sistema político cubano dentro de las democracias latinoamericanas”.

Se requieren “modificaciones concretas del sistema político cubano, que extiendan garantías constitucionales y penales para el ejercicio de una oposición pacífica”, escribió Rojas en el diario español El País la semana pasada.

En sentido semejante de pronunció Veiga, quien propuso “reconstruir la cultura debida y las garantías necesarias para promover el desempeño de la ciudadanía, así como la reinvención de los mecanismos estatales y de gobierno para que respondan cada vez más a la realización de la soberanía popular”.

Rafael Hernández cree que los cambios políticos ya están en marcha. Las reformas económicas de Raúl Castro han significado “la descentralización, la extensión del sector no estatal, la reducción del tamaño y las prerrogativas de la burocracia, el énfasis sobre el papel de la ley. Todos (estos cambios) implican redistribución de cuotas de poder; es decir, son políticos, y atañen a la democratización del sistema”, dijo.

“No hay cambios económicos de fondo que no sean también políticos. Si fueran solo cambios técnicos de organización y gestión, irían más rápido”, concluyó.

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