Cubanoamericano pone en alto al equipo de EEUU

Washington Nationals Photo DayGío González llegó justo a tiempo para darle a Estados Unidos el impulso que necesitaba en el comienzo de la segunda ronda del Clásico Mundial de Béisbol y lanzó el martes en la noche una gran pelota de apenas tres hits en el triunfo 7-1 de su equipo sobre la escuadra de Puerto Rico delante de 32,872 aficionados –uno de ellos el legendario receptor Jorge Posada- presentes en el parque de los Marlins con sede en La Pequeña Habana.

Horas antes del comienzo de este choque contra Puerto Rico, el cubanoamericano González había comentado sobre el sueño de lanzar con el uniforme de los Estados Unidos en Miami delante de un público que lo adora y le sigue desde los días en que apenas era un niño prodigio del montículo y los scouts salivaban de sólo mencionar su nombre.

Y González, quien demoró en integrarse al equipo anfitrión por un pedido de los Nacionales de Washington a inicios de la primavera, no defraudó a esos miles de fanáticos ni a su mánager Joe Torre, uno de los que más insistió en la presencia del zurdo dentro del combinado estadounidense para esta segunda fase de un torneo cada vez más competitivo.

Con una bola rápida que llegó a marcar 95 millas por hora y una curva bordada en las esquinas, González maniató durante cinco capítulos a la peligrosa selección puertorriqueña, que venía de clasificar en el llamado Grupo de la Muerte dejando en el camino a la poderosa selección venezolana, gracias a un pitcheo con la mejor efectividad del certámen hasta el momento.

González trabajó sin presión y sintió el respaldo desde bien temprano, cuando Joe Mauer pegó un biangular que remolcó la primera carrera del choque en el mismo inning del inicio. Los estadounidenses marcaron una más en el tercero con una conexión de David Wright. El propio antesalista de los Mets de Nueva York se encargaría de remolcar la tercera en el quinto con un metrallazo al izquierdo y como si fuera poco trajo tres más para el plato con un doble en el octavo.

Otro ovacionado aquí fue el jardinero de los Marlins, Giancarlo Stanton, un hombre que llegó sin hits en el torneo y que disparó un par de imparables.

Los de la Isla del Encanto fabricaron una en el octavo con conexión de Angel Pagán.

El mánager puertorriqueño, Edwin Rodríguez, puso la pelota en manos de Mario Santiago –un miembro de la organización de los Reales de Kansas City- y no lo hizo mal durante sus 4.1 entradas de faena, pero de la manera en que se presentó González nada podía hacer para impedir el fracaso de su equipo, que ahora está obligado a ganar este miércoles frente a Italia en busca de continuar con vida en el Clásico.

Bajo el sistema de doble eliminación, los equipos que pierdan dos veces quedan fuera y los que ganen dos avanzan a las rondas finales en San Francisco.

Rodríguez anunció que Giancarlo Alvarado será el próximo abridor por Puerto Rico. R.A. Dickey ocupará el siguiente turno por la escuadra de Torre.

Leave a Reply