Maduro bajo crisis de legitimidad

guaricoEl Nuevo Herald.- Antonio M. Delgado.-Las maniobras del gobierno de Nicolás Maduro para eludir el recuento de los votos de los comicios del domingo carcomen las aspiraciones de legitimidad del régimen bolivariano, mientras la mitad de los venezolanos creen que les robaron la elección y el chavismo trata de silenciar los gritos de fraude con represión y encarcelamientos.

La negativa al recuento, que incrementa los prospectos de la violencia política en Venezuela, acentúa las constantes dudas sobre la posibilidad de competir electoralmente contra el gobierno, que además de utilizar los recursos del Estado para promover su movimiento ejerce un férreo control sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE).

De hecho, la postura del chavismo de rechazar la posibilidad de abrir las urnas para un recuento lo deja muy mal parado.

“Esto golpea aún más una legitimidad que ya estaba golpeada porque su margen de victoria era de apenas de 235,000 votos cuando las autoridades electorales se apresuraron a aclamarlo”, dijo Susan Kaufman Purcell, directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.

Aún quedaban múltiples temas por resolver que debían haber sido tratados antes de que las autoridades electorales se apresuraran a declarar a un ganador.

Pero también están las propias palabras de Maduro, quien primero declaró a la nación que estaba de acuerdo con el recuento de los votos y luego cambió de parecer.

“Es un mal comienzo. Maduro empieza su mandato desde una posición de mucha debilidad, saliendo de un proceso [electoral] muy cuestionado, que enfrenta múltiples acusaciones de malas jugadas y condiciones desiguales que imposibilitan que las elecciones sean justas, y además de eso, ahora se rehúsan al recuento”, dijo Kaufman.

Con la negativa, “lo que consigue es terminar de convencer que fue Capriles quien ganó el voto popular”, sentenció.

Esa percepción es compartida por decenas de miles de venezolanos que se encontraban el martes manifestándose en distintas ciudades del país exigiendo el recuento.

Los seguidores de Capriles se congregaron pacíficamente para expresar su petición, pero fueron reprimidos violentamente.

La fiscalía general dijo el martes en la mañana que siete personas murieron y 61 resultaron heridas en medio de las protestas.

La fiscal Luisa Ortega no ofreció detalles, pero dirigentes de la oposición dijeron que las muertes se produjeron luego que agentes del orden público abrieron fuego contra ellos.

“Hay más de 70 jóvenes heridos aquí en [el estado] Carabobo. Lamentablemente el gobernador del estado [Francisco Ameliach], conjuntamente con el general del Plan República [Wilmer Barrientos] están arremetiendo contra las manifestaciones pacíficas que se han hecho en el estado”, dijo el coordinador de la campaña de Capriles, Enzo Scarano, en una entrevista telefónica.

Miles de manifestantes se habían congregado frente a las oficinas del CNE en Valencia para entregar una carta solicitando el recuento de los votos y fueron atacados por efectivos de la Guardia Nacional, justo cuando se disponían dispersarse.

“Cuando la gente se estaba comenzando a retirar ellos comenzaron a tirar bombas lacrimógenas y a disparar perdigones a mansalva contra la gente que se encontraba todavía allí”, relató Scarano.

 

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