Opinión Pública: Lula y Venezuela

jose de bastos Por:José de Bastos.-Cuando llegó al poder en 2003 muchas dudas lo rodeaban. Se pensaba que Brasil, el gigante de Sudamérica, había caído en manos de otro gobierno radical, extremista, de poco diálogo y mucha confrontación, similar al venezolano de Hugo Chávez. Sin embargo el tiempo aclaró el panorama y demostró lo contrario. Luiz Inácio Lula Da Silva le dio a América Latina un liderazgo de izquierda distinto al del líder bolivariano, ganándose seguidores de muy variados sectores y generando una influencia distinta en la región.

 

Lula, quizás sin saberlo y sin quererlo, se convirtió en el mejor freno en contra del chavismo: con su ejemplo de tolerancia, de apertura, de trabajar para los pobres pero junto a los empresarios, con una economía de mercado abierta, demostró que la izquierda no tiene que representar conflicto y caos, y que en definitiva los resultados son mucho mejores.

 

Si bien es cierto que el chavismo conquistó cercanos aliados en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, con el paso de los años fue Lula quien, con menos ruido y sin petróleo, marcó mayor influencia entre sus vecinos: Perú, El Salvador, Guatemala, Chile, Uruguay, entre otros, marcaron distancia con Hugo Chávez (a pesar de respaldos expresos de su parte) y remarcaron que su camino sería el de Brasil. Los éxitos electorales y sociales fueron claros y muy distintos a los vistos hoy en el “eje bolivariano”.

 

Finalizado su período, Lula no buscó eternizarse en el poder: a pesar de altos índices de popularidad cedió el relevo a una aliada de su propio partido, Dilma Rouseff, y pasó al extraño rol de expresidente, uno en el que muchos líderes contemporáneos parecen sentirse incómodos e inquietos y en el que arriesgan destruir con los pies lo que construyeron con las manos.

 

El líder brasileño va en esa dirección: su respetada carrera en el poder tiene (internacionalmente, ya que en su país han aparecido escándalos de corrupción) dos grandes manchas: la primera es su cercanía con el régimen cubano. Para alguien que sufrió la persecución de la dictadura y que ahora se codea con empresarios y medios de comunicación, hubiera sido ejemplar que desde la izquierda democrática se criticara la dictadura de los Castro.

 

La otra la vemos ahora: lejos de su legado como líder moderado, mediador entre distintos sectores, amplio, Lula se ha querido meter de lleno en Venezuela y darle al chavismo un impulso en momentos difíciles. Ya en octubre había ofrecido su apoyo a Chávez, aun sabiendo de la enfermedad del ahora fallecido presidente.

 

Ahora ha vuelto a repetir su llamado y de entrada se ha convertido en protagonista de la campaña electoral: dada la debilidad del candidato Nicolás Maduro, el video de Lula pidiendo el voto por él, en una clara injerencia extranjera, es colocado en todo mítin del PSUV, como uno de los principales motivos para reelegir al oficialismo. En lugar de fortalecer a la izquierda democrática, Lula lucha con su nombre por fortalecer al extremismo que, desde el poder, siempre combatió.

 

Leave a Reply