Política con Mayúscula: 14 de Abril 2013: La sucesión de quien no tenía sucesor

jose antonioPor José Antonio Rodríguez.-Informo a los amigos lectores que la entrega número III de mi columna respecto a CHINA, la pospongo un tiraje más del periódico para poder escribir algunas líneas de análisis al proceso electoral del 14 de Abril.

Esta elección presidencial del 14 de Abril pasará a la historia contemporánea de Venezuela como una de las más atípicas elecciones de las muchas que hemos tenido en los últimos años.

Parte de lo atípico de esta elección radica en que hace escasos 6 meses se tuvo una elección en la que el candidato presidencial con mayor opción a ganar era nada más y nada menos que el Jefe de Estado en funciones quien de paso estaba enfermo de muerte y quién por cierto manejó su liderazgo dentro de su partido y del gobierno sin tener a claras un segundo hombre a bordo que se vislumbrara como el lógico sucesor.

En política electoral mucho se ha escrito de la sucesión burocrática entre líderes que van de salida y los emergentes que han sido escogidos a dedo para sustituir al dirigente que no aspira mantenerse en la palestra política o al que simplemente como en el caso de Chávez se fue para siempre del panorama total.

Aunado al tema de la sucesión burocrática hay otras variables que entran en juego para medir la solidez de las organizaciones políticas que protagonizan el escenario electoral venezolano. Por una parte, el PSUV como partido de gobierno y sus aliados del polo patriótico; y por otra parte las organizaciones políticas que hacen vida común en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Ambos grupos de organizaciones políticas han desarrollado perfiles distintos a lo largo de la geografía nacional. El Psuv con Chávez de por medio generaba una conducta y lograba unos resultados muy distintos a nivel nacional a los que ese mismo partido pudiera obtener en una elección regional de gobernadores donde la figura del fallecido presidente estuviera en juego.

Por su parte la MUD, que hasta el momento es la sumatoria de organizaciones políticas que intentan tener vocación nacional, pero que al momento de contar los votos no son otra cosa que partidos con liderazgo regional, representan las opciones que sin mayor cambio se someterán nuevamente a la contienda electoral con una concepción de país distinto y vistos de manera distinta por los electores de cada zona del país.

Antes de ahondar más en las dos ideas anteriores, es preciso poner en alerta al lector de otras realidades que han pasado a ser características o perfiles de nuestro sistema político, tal como lo es el caso del clientelismo político: la capacidad de movilización para ir a votar el día de las elecciones, que a su vez es expresión de desarrollo organizacional y manejo de recursos logísticos para llevar y traer votantes desde un punto de concentración hasta el centro de votación y luego nuevamente de regreso al punto de concentración.

La primera prueba a que quedará sometida la política venezolana de estos tiempos esta relacionada directamente con el tema siempre discutido de los liderazgos endosados o la sucesión burocrática como muchos autores han dado en llamar al trasvase de liderazgo que hizo Hugo Chávez Frías con Nicolás Maduro Moros el día 8 de Diciembre de 2012 en su última aparición en público con vida, por la televisión venezolana.

El próximo 14 de Abril, si Nicolás Maduro gana las elecciones presidenciales con una importante ventaja a Henrique Capriles Radonski, demostrará que en Venezuela la palabra de un caudillo como Chávez es suficiente para que los seguidores de una ideología política asuman el mismo patrón de conducta que si el líder mayor estuviese presente en la contienda.

Podría en consecuencia decirse que es posible el Chavismo sin Chávez, que los seguidores del PSUV han sido bien adoctrinados y por supuesto que el tema del socialismo es un valor ideológico que ha sido internalizado por un importante número de venezolanos.

De igual manera, los detractores de este punto de vista podrán gritar a los cuatro vientos que los que votaron por Maduro no son socialistas convencidos sino votantes aclientelados a lo largo y ancho de la geografía venezolana a través de la Administración Pública Central y descentralizada, de tal manera que son llevados a votar de manera obligada so pena de ser botados de sus trabajos en el gobierno.

La verdadera motivación que hayan tenido los electores para votar por el Psuv siempre será parte de las discusiones vagas e inexactas de las conductas electorales de los ciudadanos a la hora de votar por una opción electoral.

En caso de ganar Capriles la presidencia, me ahorro el análisis del endoso del liderazgo por lo obvio que sería su interpretación.

Para cualquiera de los dos candidatos hay importantes variables electorales que vencer o mantener según sea el caso. Henrique Capriles deberá, si de verdad quiere ser presidente de Venezuela, fajarse a brazo partido a buscar los votos no solamente en las 12 grandes ciudades del territorio nacional, sino meterse en los estados llaneros: Apure, Barinas, Cojedes, Guárico y Portuguesa donde el grueso de la población ve a los caraqueños estilo becerreao, (de reojo) por no decir de mala gana.

Mientras la votación de los partidos que conforman la MUD no supere el 30% en esos estados, la MUD estará conformada como escribí antes por partidos de vocación nacional que solo logran conquistar liderazgos regionales. Es el caso de Primero Justicia en Miranda, UNT en Zulia, Copei en Táchira y AD de manera más homogénea a lo largo del país. Sin una votación superior a la lograda en los llanos el 7 de Octubre, Capriles no llegará a la meta.

Igual marco de análisis se puede trasladar a los Estados Bolívar, Delta Amacuro y Amazonas.

Al igual que en las elecciones del 7 de Octubre próximo pasado el día de las votaciones representa un esfuerzo logístico que está ligado de manera intima si es que acaso de ahí no proviene como es el tema de la movilización nacional en cuanto concepto militar.

Hugo Chávez logró un poco más de 8 millones de votos en las elecciones del 7-O; Henrique Capriles logró un poco mas de 6.5 millones de electores. En esa ocasión Chávez bajó en términos porcentuales casi 8 puntos con respecto a la votación de la elección del año 2006; mientras que Capriles y no deja de ser curioso, subió en casi igual cantidad la votación porcentual de la oposición respecto a la elección donde Manuel Rosales fue candidato de la oposición.

Estos números los traemos a relucir porque en ambos casos y sin duda el esfuerzo del PSUV y sus aliados ha de ser mayor a la hora de movilizar votantes a los centros electorales debido al perfil socio-económico de sus votantes quienes requieren de ser llevados a sufragar en determinadas distancias si es que el CNE no ha cumplido con incrementar los centros de votación donde está la votación del PSUV.

Si partimos que el PSUV ha de mover en esta oportunidad al igual que en Octubre unos 6 millones de votantes que no pueden ir a votar por si solos, eso significa un esfuerzo de táctica militar de altísimo costo y con un determinado número de horas para lograrlo. Recuérdese que el CNE amplió el horario de votación que iba hasta las 4 pm hasta las 6 pm, con el objeto de facilitar la movilización.

Ese esfuerzo es tan importante y tan complejo que pareciera que es hecho en dos partes por la cantidad de unidades de transporte y la logística de apoyo para los movilizados en términos de agua, comida, refrigerios, etc. Este reto deberá repetirlo de manera exitosa los seguidores de Maduro si quieren lograr nuevamente la victoria del 7-O

Por su parte la MUD, aún cuando debe realizar importantes movilizaciones, cuenta con un amplísimo segmento de votantes con capacidad de movilización propia que los exime de una operación tan compleja como la del PSUV y los demás miembros del Polo Patriótico.

La elección del 14 de Abril, al igual que toda elección que conlleva la elección del Presidente de la República, es una elección de suma importancia para el desenvolvimiento de la vida del país, para su desarrollo económico, para la estabilidad de sus instituciones, para la paz de sus habitantes, para la paz de la región americana, en fin para uno y cada uno de los aspectos de la vida diaria de un país.

El 14-A, deberá ser un escenario de confrontación de ideas, de adversarios no de enemigos, deberá ser un escenario donde Venezuela esté muy por encima de los intereses mediatos e inmediatos de cualquier líder u organización política o social. De ahí saldrá un nuevo gobierno que ha de recoger como experiencia los errores del pasado para no repetirlos y sobre todo deberá buscar no importa quién gane, la concordia, la justicia y el entendimiento de todos los venezolanos que vivimos dentro y fuera del amado territorio nacional porque nos tocará vivir con el sucesor de quién no tenía sucesor.

 

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